martes, 3 de enero de 2012

magyar köztársaság






2 comentarios:

Carlos dijo...

Mr Orban has already kicked out the IMF, insisting Hungary could find money from the markets. But when 15 of Europe's leading companies and major foreign investors then complained about a windfall tax imposed selectively on them to shore up the national budget, Mr Orban found himself stepping on some even more important toes. Hungary, now effectively under one-party rule, can be populist, isolationist and poor, or it can seek foreign investment. But it cannot do both. As Mr Orban and his party control not only parliament but almost every major city, it falls to the media to play the role of scrutineer and political opponent. Their role should be vigorously upheld, in the European courts if need be. Criticism from Europe may not frighten the prime minister, but the spotlight is now on his whole country.
Hungría, que se adhirió a la Unión Europea en 2004, está atrapada en la paradoja de sufrir la crisis del euro sin pertenecer a la moneda única. Se ha quedado a la intemperie pese a que dos tercios de su economía dependen de la eurozona, y aunque sus exportaciones deberían mejorar por la posibilidad de devaluar su moneda —lo ha hecho en un 20% desde principios de año—, sus clientes europeos están reduciendo las peticiones de productos húngaros. Por eso aquí se dice que cuando a Alemania le duele una mano, a Hungría le duele la cabeza.

rib dijo...

A mi me parece que la CGT no vería con desagrado un “modelo corporativo integrista” de “empresas con responsabilidad social” de tercerización contractual, participación obrera y reparto de ganancias.

El mensaje de “cáscara vacía” no fue dirigido a la Presidente, sino a Danielito – yo creo en dios – Scioli y a Coqui – soy un instrumento de dios – Capitanich, respectivamente Presidente a cargo y Vicepresidente del Partido Justicialista.

Pero éstos se sumarían fácilmente a un modelo de nacionalismo a la húngara.